En la tanatología nos gusta mucho la palabra aprendizaje, la utilizamos en muchos de los acompañamientos como una meta o un logro que se pretende alcanzar de parte del paciente en sus pasos finales al aceptar un duelo.
En nuestra vida atravesamos innumerables veces ese camino tortuoso llamado duelo, a veces sin darnos cuenta, otras hasta voluntariamente al tomar decisiones radicales y difíciles. Es muy obvio que enfocarse en un aprendizaje resulta casi imposible en un momento de dolor; sin embargo, podemos «aprender a aprender» a través de diferentes técnicas o con la ayuda de expertos y terapeutas capacitados.
Índice de contenidos
1. Escribe un diario
Escribir es una acción, eso significa que es diferente a solamente pensar, ya que te obliga a enfocarte y a moverte. Escribe cada día antes de ir a dormir cómo ha sido tu día, emocionalmente, y qué situación en específico ha detonado tus emociones. Esa práctica tiene un gran valor terapéutico, ya que te ayuda a tomar consciencia de cómo estás enfrentando el duelo y te brinda conciencia que va aumentando día con día.
2. Meditar
La meditación es una hermosa herramienta de sanación, desde hace siglos se utiliza la meditación como medio para contemplar y cambiar pensamientos y sensaciones. Además, te conecta con tu cuerpo, ya que las emociones que se quedan estancadas en el cuerpo pueden generar malestares que a lo largo se vuelven una enfermedad.
3. Documéntate
Busca libros, conferencias, talleres, cursos, etc. y aprende más sobre el tema, te darás cuenta de que lo que sientes es normal y que solamente estás atravesando un periodo de desequilibrio emocional debido a la pérdida, al duelo.
4. Acude a terapia
Ir a terapia es fundamental si quieres salir de un hoyo de dolor. ¡Estamos en 2024! Ya no pienses que ir a terapia es para locos, el loco es quien tiene la oportunidad de sanar y decide no tomarla, por orgullo y falta de humildad. Admitir que necesitas ayuda es el primer paso en un camino de autoconocimiento y amor propio.
5. Comunica tu sentir
Puede parecer la más obvia de las 5 cosas, sin embargo, es la más importante. Piensa bien, desde niños hemos aprendido a comunicarnos para expresar nuestras necesidades, muchas veces a través del llanto. ¿Cómo vas a sanar si nadie se entera? ¿Cómo te van a ayudar si no gritas AYUDA? Los demás tal vez no se dan cuenta de tu sentir, no porque no les importes, sino porque la vida los absorbe en el día a día.
Hay una última fórmula que quiero compartir contigo, querido lector, y es la siguiente:
VÁLIDA / NOMBRA / EXPERIMENTA / ANALIZA / SUELTA Y CAMBIA
Está bien no estar bien, sin embargo, es mejor estar bien.
