El síndrome de burnout, también conocido como agotamiento laboral, fue descrito por primera vez por H. B. Bradley en 1960 como una metáfora para un fenómeno psicosocial presente en agentes de policía de libertad condicional, utilizando el término «staff burnout». En inglés, burnout significa «quemado» o «quemarse», refiriéndose al agotamiento extremo que sobrepasa los límites de «aguante» del cuerpo.
Principales Ámbitos Afectados
Este síndrome se presenta con mayor frecuencia en sectores laborales específicos, como el sistema de salud, las ventas, la organización de eventos y el sistema educativo. La sintomatología puede quedar oculta por años detrás de condiciones de salud aparentemente normales o socialmente aceptadas, como dolores de cabeza constantes, malestares digestivos, colitis y trastornos del sueño, entre otros.
Reconociendo los Síntomas
Es fundamental prestar atención a nuestra salud mental para crear un bienestar duradero y enseñarlo a nuestro entorno. Erróneamente se cree que el burnout es algo repentino y sin aviso, pero eso es falso. Estudios han revelado que este síndrome tiene fases bien marcadas que, al conocerlas, nos permiten revertir el proceso y volver a un equilibrio.
Fases del Síndrome de Burnout
1. Euforia
Cada nuevo trabajo o proyecto empieza con una sensación de euforia. En esta fase, estamos llenos de energía y una visión positiva del futuro. Es una etapa de júbilo y enfoque, donde el entusiasmo puede incluso afectar nuestro sueño.
2. Estancamiento
Con el tiempo, y dependiendo del entorno laboral, la euforia se diluye poco a poco debido a las obligaciones, reglas y otros factores. Aquí entramos en la fase de estancamiento. La rutina nos domina, y los procesos repetitivos limitan la creatividad y la iniciativa. Según estudios, el 70% de las personas en México trabajan en algo que no disfrutan.
3. Frustración
Después de meses o años de estancamiento, la frustración se instala. Frases como «¿Para qué?» y «Ni modo» se vuelven comunes. Sobrevivimos esperando la quincena para gastar en cosas innecesarias con la esperanza de sentirnos mejor. El síndrome del domingo por la noche es un síntoma claro de esta fase: dolores de cabeza, ansiedad y una angustia generalizada son frecuentes.
4. Apatía
Si la frustración persiste, se convierte en apatía. Esta cuarta fase puede llevar al agotamiento total, afectando la mente y el sistema nervioso. La apatía se caracteriza por la ausencia de emociones y puede ser un intento de escapar del sufrimiento existencial. Es importante destacar que, aunque el burnout no figura en el DSM-V (Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), la apatía sí lo hace, indicando que el síndrome ha evolucionado a una enfermedad mental.
5. Ruptura o Quemadura
La última fase, la ruptura o quemadura, es cuando algún sistema del cuerpo falla, generando una ruptura. Aquí muchos experimentan parálisis faciales, embolias, infartos, insomnio y altos grados de ansiedad.
Reflexiones Finales
Como tanatólogo, tengo un dicho: ni la vida ni el trabajo se tienen que padecer. Es crucial reconocer los síntomas del burnout y tomar medidas para evitarlo.
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Como anillo al dedo, me vino este artículo…gracias por compartir
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